Camilo compone a partir de las experiencias límite. Sus instalaciones transportan al observador a otro universo… otra realidad basada en la imagen, los objetos y la música que él crea a partir de lazos tenues y a veces disonantes; los cuales conforman un plano sensorial atípico y esencialmente onírico.
Camilo es un forro que se hace el misterioso y no puede hilar tres palabras sin intercalar “mmm” o “ehmm”.
