Sandra ladea la cabeza cuando toca la guitarra criolla. Veranea en Valeria desde chica y ama los fogones. Tiene el pelo hasta la cintura y te dice, cerrando un poco los ojitos, “todo va a salir bien”, “si vos podés”, “dale, ché, no es para tanto”. Siempre te da ánimo.
Sandra tiene esperanza*. No le queda más nada; perdió todo el resto por no saber resolver sus problemas ni los de nadie. Y la esperanza es lo último que se pierde… pero se pierde.
(*) N. del E.: Gracias Bufón por la acertada corrección.
(*) N. del E.: Gracias Bufón por la acertada corrección.
