Daniel era tarjetero de Jesse James. Un cliente lo hizo entrar en Río de la Plata y ahí empezó como coordinador de viajes de egresados. Hoy tiene una agencia con una socia.
Daniel ya está grandecito y sigue comiéndose pendejas de 17. Es difícil saber si no quiere o no puede salir de la merca. Usa camperas de Polar.
